ATLETICO 1- 0 VALENCIA
El Atlético fue muy superior en el duelo por la Champions ante un inoperante Valencia. Solo el veterano portero César Sánchez y la falta de acierto de la delantera colchonera evitaron la goleada. Mejuto González dio la victoria a los locales con un penalti inventado por Agüero, que convirtió Forlán.
El Valencia puede haber dinamitado su futuro. El partido del Calderón, no era solo un duelo por la cuarta posición que da el privilegio de jugar la Liga de Campeones; era una necesidad vital para dos grandes venidos a menos en los últimos tiempos. El Atlético recuperó el año pasado el estatus de equipo europeo tras mucho tiempo en el ostracismo, premio que seguramente va a repetir este año, gracias a sus estrellas y a pesar de su irregularidad. El Valencia comenzó la temporada de manera espectacular, con record histórico incluido, pero los problemas económicos, la mala gestión de la directiva y la falta de motivación de la plantilla han dado al traste con las esperanzas europeas.
Pero todo esto queda en una anécdota si analizamos lo que ganó el Atlético y perdió el Valencia. El tren europeo no solo da fama a un club, sino también dinero, mucho dinero, y además un aliciente para jugadores como Villa y Agüero, para quedarse en su club ante las suculentas ofertas de los grandes de Europa. El Valencia perdió ayer posiblemente su última oportunidad de salir de su crisis bien parado. Y es que tras una temporada en la que han pasado 29 jornadas en puesto de Champions, esta derrota le ha supuesto nadar contracorriente para morir en la orilla. Un descalabro que puede suponer el derrumbe económico del club y la fuga masiva de las estrellas valencianistas.
El griterío en los aledaños del Vicente Calderón parecía presagiar la fiesta atlética. La afición rojiblanca acudió en masas al estadio, alimentados por la esperanza que ofrece una plantilla capaz de lo mejor y de lo peor. El Atlético salió mejor plantado al campo que el Valencia. Desde el primer minuto el centro del campo del Atlético, conducido por el infravalorado Assunçao, devoró a la veterana medular valencianista. Formada por Albelda, Edú y Baraja, que demostraron estar más que preparados para la jubilación anticipada. El ‘Kun’ y Forlán volvieron locos con sus desmarques entre líneas a Albiol y Maduro. Al Atlético se hizo amo y señor del partido y las ocasiones eran constantes. El portero César, quizás animado por su pasado madridista, parecía infranqueable tras sacar un fuerte disparo de Maxi desde la frontal. Pero el espejismo ‘che’ acabó cuando en el minuto 29, Agüero aprovechó un pase interior de Simao para internarse en el área ante la mirada pasiva de los defensas, driblar a César y ya sin ángulo dejarse caer sin que existiera contacto alguno. Mejuto picó ante la enésima trampa del ‘Kun’, Forlán no falló y se acerca a la Bota de oro.
El Atlético inauditamente se mostraba sólido, a pesar de su defensa plagada de suplentes, y solo concedió un mano a mano que Mata estrelló en el pecho de Leo Franco. El público del Manzanares, que esta campaña ha oscilado entre los pitos y los aplausos, se ilusionó y llevó a su equipo en brazos hacia la victoria. Los cánticos eran ensordecedores, aunque no faltaron las críticas a Pernía, que cada vez que fallaba un pase fácil fue increpado y ante sus aciertos le cantaron con guasa: “¡Bota de oro! ¡Mariano bota de oro!…¡bota de oro!¡Mariano bota de oro!”
En la segunda parte fue un recital de fútbol control del Atlético, que no amplió el marcador porque César se hizo un gigante entre los palos.
El marcador era muy corto y en la cara de los atléticos se reflejaba la inquietud ante un posible gol del Valencia, que les dejaría fuera de Europa. No había nada que temer, el equipo de Emery se esforzó al máximo por perder el partido, no inquietaron en toda la segunda parte y salieron derrotados. El Atlético de Abel dio un baño táctico a Unai Emery, que volvió a confiar en la vieja guardia para el medio del campo y sucumbió al músculo de Assunçao y Raul García. Albelda no es más que una caricatura de lo que fue, y no consigue cubrir los espacios del campo que le corresponden, lo cual facilitó los movimientos de Agüero y Forlán. Edu y Baraja por su parte fueron incapaces de hacer llegar buenos balones a los pequeños de arriba -Villa, Mata y Pablo Hernández- que acabaron desquiciados. César al final del partido se enzarzó en una dura discusión con Agüero, que con su engaño empañó la gran actuación del meta visitante.
La afición colchonera correspondió con una ovación impresionante a su equipo, por fin se pudo ver y sentir esperanza entre la maltratada hinchada, que parecía haber perdido este año su fe inquebrantable. El público del Valencia salió completamente abrumado, conscientes de que su futuro estaba en juego; un futuro que parece no importarles a una plantilla que ha sido incapaz de dar la cara en los partidos trascendentales. Al Atlético le espera un final de temporada plácido contra equipos que no se juegan nada, mientras que un Valencia depresivo deberá enfrentarse al Villareal, que aún opta a alcanzar la cuarta posición.










Hoy en día la crisis es el tema que ocupa todas las portadas, la crisis lo invade todo, principalmente la economía y la política. La crisis engloba todo el panorama internacional, por eso podemos encontrarla en cualquier lado. La música no se salva, y esto además viene de largo…













